sábado, 1 de noviembre de 2008

Publicidad y retórica



Las figuras retóricas y los recursos expresivos no sólo aparecen en la literatura. El lenguaje publicitario ha hecho uso de ellos en numerosas ocasiones para construir los conocidos eslóganes publicitarios. Aquí tienes algunos ejemplos:

Aliteración (o repetición de sonidos o letras)
“Mami, mi Milka”.

Anáfora (o repetición léxica al comienzo de varias unidades sintácticas o versales):
“Las cogen todas. Aunque estén fuera de la zona de cobertura. Aunque estén desconectados. Aunque usted no pueda o no quiera contestar” (teléfonos móviles TSI).

Paralelismo (o repetición de palabras, pensamientos y estructuras en varias unidades sucesivas):
“El placer de conducir.
El placer de viajar” (Nueva guía BMW).

Dilogía (o empleo de una palabra con dos sentidos diferentes a la vez):
“Regalo de Reyes” (anuncio del Peugeot 106 con ocasión de las fiestas navideñas).

Antítesis (o contraposición de ideas):
“Para unos pocos es un sueño. Para muchos resulta una pesadilla” (Nissan Micra).

Paradoja (o unión de ideas antagónicas):
“Un poco de Magno es mucho”.

Hipérbole (o exageración ponderativa):
“Fulminamos los precios” (Alcampo).

Símil (o comparación):
“Sol-Thermic, como el calor del sol”.

Metáfora (o cambio de sentido de una palabra basado en relaciones de semejanza):
“Oro caribeño” (ron añejo Cacique).

Metonimia (con esta denominación, en la que incluimos también a la sinécdoque, designamos los cambios de sentido basados en relaciones de contigüidad):
“Parker. La escritura”.

Sinestesia. (mezcla de términos referidos a sentidos distintos):
“Todo sabor. Trident. Sabor extralargo”.

Personificación (atribución a seres inanimados de rasgos propios de los animados):
“¡Pruébame!” (tabaco americano Gold Coast).